El encaje es una de las telas más delicadas del clóset, pero también una de las que más rápido se arruina por errores de lavado simples. Estos son los cuidados que recomendamos para toda nuestra colección.
Lavado: a mano, siempre que se pueda
La regla general para brasieres, tangas de encaje y corsets con varillas es lavado a mano con agua fría. La lavadora, incluso en ciclo suave, tiende a enganchar el encaje con otras prendas y deformar las copas con aro. Si no tienes opción y debes usar lavadora, hazlo dentro de una bolsa de lavado (bolsa de malla) y en el ciclo más suave disponible.
Nunca a la secadora
El calor de la secadora es el enemigo número uno del encaje y del elastano: deforma la banda elástica de los brasieres y hace que las transparencias pierdan firmeza. Seca siempre a la sombra, en horizontal si es posible (colgado, las copas con aro pueden deformarse con el peso del agua).
Piezas con varillas (corsets y bustiers)
Evita torcer la prenda al escurrirla — press en vez de retorcer. Las varillas internas se pueden doblar permanentemente si se tuercen con fuerza estando húmedas.
Almacenamiento
Guarda los brasieres con aro sin doblar la copa sobre sí misma — apílalos uno dentro de otro o guárdalos planos. Para sets completos, lo ideal es guardar cada pieza por separado para que el broche o las varillas de una prenda no marquen o enganchen la otra.
¿Y si el color empieza a desteñir?
Es más común en tonos intensos (rojo, cherry, violeta). Lava estas piezas por separado las primeras veces, con agua fría, para minimizar el desteñido.
Con estos cuidados básicos, una pieza de encaje bien hecha te puede durar años sin perder forma ni color. Si además quieres asegurarte de haber elegido la talla correcta desde el inicio (el mal ajuste también acelera el desgaste), revisa nuestra guía para elegir tu talla de lencería.
